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ECOSISTEMAS para el bienestar humano
31 de enero de 2017

En Panamá debaten sobre el rol de los ecosistemas costeros en la lucha contra el cambio climático

australia-695200_640Del 23 al 25 de enero, Panamá acogió a unos 40 expertos internacionales y representantes de gobiernos de América Latina y el Caribe, para debatir sobre el rol de los bosques azules o ecosistemas costeros en la lucha contra el cambio climático y consensuar un libro blanco para la implementación de proyectos sobre esta temática en la región.

Los avances del proyecto, que reunió a los especialistas en Panamá, tuvo como objetivo destacar el rol de manglares, marismas y praderas submarinas en la mitigación y adaptación al cambio climático a través de demostraciones coordinadas sobre el terreno.

Con ese trabajo los científicos allí reunidos pretenden lograr una mejor gestión del ecosistema costero mediante el aprovechamiento de los valores asociados con el carbono y los servicios de los ecosistemas. La iniciativa se desarrolla en cinco localizaciones: Ecuador, Mozambique, Madagascar, Indonesia y los Emiratos Árabes.

Los bosques azules o ecosistemas marinos y costeros como manglares, praderas submarinas, marismas, lechos de algas marinas y pantanos salados son clave para combatir el cambio climático, ya que secuestran o retienen grandes cantidades de carbono atmosférico (carbono azul).

La reunión denominada ‘Reconocer el valor de los bosques azules para América Latina y el Caribe a través del intercambio de experiencias globales’ forma parte del proyecto internacional Bosques Azules de ONU Medio Ambiente y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente, GEF.

En una breve entrevista, Arturo Dominici Arosemena, director ejecutivo del Centro Regional RAMSAR para la Capacitación e Investigación sobre Humedales en el Hemisferio Occidental, explicó que en la iniciativa los participantes exponen sus diversos proyectos para conocer la experiencia y se vayan creando modelos a seguir. ‘Aquí estamos a dos años de un proyecto de cuatro, y estamos en constante búsqueda de recopilar una serie de experiencias y aplicar o replicar en nuestros países dichas iniciativas’, comentó Dominici Arosemena.

Los ecosistemas como los manglares, que ocupan 15.2 millones de hectáreas, es decir, 0.4% de la superficie forestal mundial, no sólo tienen la capacidad de secuestrar carbono y proteger el suelo de la erosión y eventos naturales extremos, sino que además albergan una gran biodiversidad marina.

Los humedales, manglares y estos tipos de ecosistemas costeros son grandes retenedores de dióxido de carbono (CO²), lo que contribuye a que el cambio climático no se torne más fuerte’, aclaró.

El director ejecutivo del Centro Regional RAMSAR dijo que en Panamá hay varios sitios que contribuye al secuestro del CO². ‘Unos humedales bien gestionados pueden suponer una de nuestras mejores pólizas de seguro contra algunos de los efectos más perjudiciales del calentamiento global’, afirmó Dominici Arosemena.

Para el representante del Centro Regional RAMSAR ‘el secuestro de carbono es un proceso natural mediante el cual ciertas plantas captan las emisiones de carbono de la atmósfera y lo almacenan durante milenios en el sedimento’.

En el marco de la reunión se conocieron los beneficios económicos, ambientales y sociales de conservar los manglares, que se estiman en cientos de miles de millones en todo el mundo, no se aprovechan en la actualidad por la falta de mecanismos de financiación del carbono, intervenciones políticas adecuadas y su rápida deforestación, según un informe de ONU Medio Ambiente.

Por su parte, Félix Wing, el secretario general del Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), manifestó que es necesario ‘impedir la pérdida y facilitar la recuperación de estos ecosistemas’, ya que entre 2 y 7% se pierde anualmente en el mundo.

El estudio Guiding Principles for Delivering Coastal Wetland Carbon Projects estima que el costo económico de destruir los manglares ricos en carbono es de $42 mil millones al año. Estos bosques pantanosos están siendo eliminados entre tres y cinco veces más rápido que los bosques terrestres.

Hasta 90% de los manglares se encuentran en países en desarrollo y la mayoría está en peligro, por el desarrollo costero, el cambio climático, la tala y la agricultura. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN, estudió 70 especies de mangles, y de éstas 11 se incluyeron en 2010 en la Lista Roja de especies amenazadas. En las costas del Atlántico y Pacífico de Centroamérica hasta 40% de las especies de mangles está en riesgo.

La reunión dada en Panamá fue organizada por el Centro Regional RAMSAR.

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Fuente: La Estrella de Panamá

 

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