Evaluación de ecosistemas del milenio de España

ECOSISTEMAS para el bienestar humano
4 de septiembre de 2018

La diversidad vegetal es fundamental para la estabilidad de los ecosistemas

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Un equipo internacional de investigadores, liderados por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), ha comprobado en un nuevo estudio que la diversidad vegetal tiene un efecto positivo en la capacidad de los ecosistemas para proporcionar servicios a la humanidad de manera estable a lo largo del tiempo.

El estudio, liderado por el investigador del Laboratorio de Zonas Áridas y Cambio Global Pablo García Palacios y que ha sido publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, identifica qué aspectos de la diversidad vegetal determinan la estabilidad de los ecosistemas bajo distintos escenarios climáticos.

Los seres humanos dependemos de los servicios que nos proveen los ecosistemas para nuestra supervivencia como, por ejemplo, la producción de biomasa por parte de la vegetación, explica la universidad en una nota.

En países en vías de desarrollo, la dependencia de servicios tales como la producción de alimento para las personas y el ganado, el uso de madera como combustible o la fertilidad del suelo, es muy acusada, por lo que para planificar su actividad es necesario “poder contar con una producción vegetal estable a lo largo de los años”.

Sin embargo, según explica la URJC, cabe esperar que el cambio climático “aumente la variabilidad temporal de dicha producción vegetal”, algo que los modelos predicen, llegando a prever un incremento de la aridez para la segunda mitad del siglo XXI en las zonas áridas del planeta -es decir, más del 45 por ciento de la superficie-.

“En este estudio nos hemos centrado en las zonas áridas porque en ellas vive el 38 por ciento de la población humana, y porque su naturaleza dinámica les convierte en un sistema de estudio relevante a escala mundial para el estudio de la estabilidad de los ecosistemas”, señala el profesor García-Palacios.

Los resultados de esta investigación indican que los efectos positivos de la diversidad vegetal en la estabilidad de los ecosistemas son detectables a escala mundial, y que “tienen una influencia tan importante como las que ejercen el clima o el tipo de suelo”, sostiene el investigador.

“Mientras que los políticos y los medios siempre ponen el énfasis en los impactos del cambio climático, nuestros resultados destacan que la actual pérdida de biodiversidad mundial también afecta negativamente al funcionamiento de los ecosistemas”, añade el Dr. Gross, investigador del Institut National de la Recherche Agronomique (Francia).

Por lo tanto, este estudio resalta que “conservar y restaurar la diversidad vegetal es fundamental para que la provisión de servicios por parte de los ecosistemas sea estable a lo largo del tiempo”.

Además, los resultados indican que, en el actual contexto de cambio climático, la estabilidad de las zonas áridas se puede manipular a través de dos mecanismos diferentes.

“En zonas subhúmedas, la diversidad de rasgos funcionales controla la estabilidad del ecosistema, sin embargo, en zonas áridas y semiáridas este papel lo juega principalmente el número de especies presentes en el sitio”, afirma el doctor Gross.

El equipo internacional, liderado desde la URJC, ha estudiado la variación de la cobertura vegetal a lo largo de 14 años en cada uno de los 123 sitios muestreados, relacionándola posteriormente con la diversidad vegetal medida en condiciones de campo.

Además de los autores de este trabajo, en este estudio han colaborado investigadores de 13 países encargados de llevar a cabo las mediciones sobre el terreno.

 

Fuente: La Vanguardia 

 

 

 

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